Entrevista: Fidel Oyarzo
"ES DIFÍCIL SER PORTEÑO Y DEJAR DE SERLO"
FIDEL OYARZO SALGADO, Periodista de la Universidad Católica de Chile. Tiene dos hijos, Cecilia y Felipe, y está separado hace 10 años.
Este hombre de 43 años, que se considera un enamorado del periodismo y las mujeres, tiene una vasta experiencia en lo que a política nacional se refiere. Entre 1987 y 1989 fue editor del noticiero matinal de la Radio Cooperativa. Desde 1990 que se desempeña como periodista encargado de el área política de Televisión Nacional de Chile. Paralelamente conduce “La Entrevista del Domingo”.
Hace algunos años trasladó su residencia desde Santiago al Cerro Barón de Valparaíso, cuando su labor le exigió estar en el Congreso Nacional.
Este hombre de 43 años, que se considera un enamorado del periodismo y las mujeres, tiene una vasta experiencia en lo que a política nacional se refiere. Entre 1987 y 1989 fue editor del noticiero matinal de la Radio Cooperativa. Desde 1990 que se desempeña como periodista encargado de el área política de Televisión Nacional de Chile. Paralelamente conduce “La Entrevista del Domingo”.
Hace algunos años trasladó su residencia desde Santiago al Cerro Barón de Valparaíso, cuando su labor le exigió estar en el Congreso Nacional.
Me radiqué hace cuatro años. Primero viví en Concón, Reñaca y Viña del Mar, y un día mi nana me dijo que porqué no me iba a vivir a Valparaíso. Y aquí estoy y lo encuentro maravilloso, tengo vista al mar y a la bahía. Tengo la mejor vista de la Quinta Región. Veo entrar y salir los barcos. Desde mi casa, la bahía es como un marco, como una pintura en movimiento permanente. La vista es tan maravillosa en la mañana, al atardecer o en la noche y eso es vivificante. En el fondo, a mí me cambió la vida vivir en Valparaíso por cosas domésticas y espirituales.
¿Cuáles son las domésticas y cuáles las espirituales?
Las cosas domésticas: por ejemplo, todos los bancos quedan en una misma calle. Hacer trámites bancarios para mí en Santiago significaba perder una mañana completa. Acá mis
En Viña y Concón también tenía vista al mar ¿Cuál es la diferencia?
Valparaíso tiene una magia especial, que uno la captura solamente cuando estás viviendo acá. Es distinto venir a “carretear” a Valparaíso y volver a Viña. Ahí tú capturas el 20% de Valparaíso. Además, Valparaíso tiene el concepto de barrio. Es como en España; el almacén de la esquina, la farmacia, eso existe acá; y la gente es tremendamente amable. Cuando tú vienes por primera vez a Valparaíso, lo encuentras feo, sucio. A mi me pasó eso el año ’90, cuando llegué al Congreso, pero después tú vas conociendo al porteño y a la porteña, que son gente muy linda, y su estilo de vida. Esta cosa de vivir encaramado en los cerros, como hijos del rigor, pero en un santuario de la belleza, eso me encanta. Me encanta esa mezcla, me hace muy bien.
Esa magia especial y el estilo de vida es entonces lo que te motiva a vivir en Valparaíso.
Tú te duermes muy bien y te levantas muy bien. Duermes con los ruidos del puerto, con los barcos, el mar. Y cuando estás a punto de dormir, me aparece la bahía en la mente, me duerno con ella. Y eso me encanta.
¿Hay un boom por vivir en Valparaíso?
Sí. Hay un boom desde los últimos 5 o 6 años. Primero, se puso de moda desde el punto de vista bohemio. El “carrete”, el baile, la jarana. Y eso empezó a atraer mucha gente acá. Pero esa gente, necesariamente, tiene que cruzar el puerto. Y uno se empieza a enamorar de esto. Hay otra cosa que tiene Valparaíso que no tiene Santiago, que tú aquí puedes salir a caminar, sin que te asalten.
¿Crees que el hecho de que Valparaíso haya sido nombrado Patrimonio Cultural de la Humanidad haya influido en este boom?
No. Ese es un tema accidental.
La llegada de europeos, no solo a nivel educacional, sino también de muchos arquitectos que vienen a restaurar. ¿Tiene que ver?
Sí, claro. Pero la restauración en Valparaíso va muy lenta. Creo que podría ser efectivamente la capital del turismo en Chile, con toda la riqueza cultural que existe. Hay muchos artistas, escritores, y mucha onda. Ya sea en el almuerzo o en la noche tú vas a cualquier bar o restaurante y te encuentras con un mundo bastante especial. Todos son hijos del rigor, todo el mundo se saca la m
ugre, pero aquí la gente vive más feliz que en otras parte. Hay mucha cesantía, hay muchos problemas sociales, pero el entorno es fantástico.
¿Cuál es ese entorno?
Es como una galería de arte. Tú te paras en el plan y miras hacia arriba y es como una galería de arte. Y eso no tiene precio. En el puerto hay de todo, una mezcla de todo, lo que te puedas imaginar está aquí. Yo no sé cómo esta ciudad convive con todo esto. En otras ciudades del mundo se podrían estar matando con tantas mezclas, aquí no pasa eso. Aquí son más relajados. Lo que sí, tiene una realidad social de pobreza muy fuerte. Cuando recorres los cerros de Valparaíso, siempre pienso, ¡que hermoso el paisaje y que terrible la pobreza!
¿Qué habría que hacer?
El tema social es muy grave, a mi me afecta mucho desde mi profesión. Pero creo que si el sector público y el privado se ponen las pilas de verdad en el turismo, esto es una mina de oro. Valparaíso hay que descubrirlo, hay que meterse en él.
Si no trabajaras en el Congreso ¿Seguirías manteniendo este lazo con Valparaíso?
De todas maneras. Mi casa dos sería en Valparaíso. Es difícil ser porteño y dejar de serlo. Yo creo que la gente que viene a Valparaíso, ya sea de Santiago o Viña, se convierte en una persona más entretenida acá. Porque está todo mezclado, nada es segmentado, y esa mezcla es la que a mi me gusta. La gente se siente más libre.
Si el Congreso volviera a Santiago ¿Qué pasaría contigo?
Sería una tragedia. La calidad de vida que tengo hoy, no se compara con la que podría tener en Santiago. Allá se pasea en un mall, acá salgo a caminar. Eso es impagable, es demasiado diferente.
El hecho de cambiar Santiago por Valparaíso ¿Qué ha cambiado en ti, en tu vida interior?
En Santiago uno vive como en nichos, como en un cementerio, donde, con suerte conoces las tumbas del lado. La segmentación es terrible, todos tienen un distintivo. Acá uno conoce mucha gente, que es mucho más asequible. La segmentación no existe. Ese mix es lo que a mí me ha permitido conocer personas y, por lo tanto, me abrió la mente. Para mí, Valparaíso es la riqueza cultural, social e intelectual perfecta para crecer. Yo he crecido mucho acá, porque Valparaíso es una sociedad humana, que permite crecer y conocer muchas realidades y muy fuertes.
No. Ese es un tema accidental.
La llegada de europeos, no solo a nivel educacional, sino también de muchos arquitectos que vienen a restaurar. ¿Tiene que ver?
Sí, claro. Pero la restauración en Valparaíso va muy lenta. Creo que podría ser efectivamente la capital del turismo en Chile, con toda la riqueza cultural que existe. Hay muchos artistas, escritores, y mucha onda. Ya sea en el almuerzo o en la noche tú vas a cualquier bar o restaurante y te encuentras con un mundo bastante especial. Todos son hijos del rigor, todo el mundo se saca la m
¿Cuál es ese entorno?
Es como una galería de arte. Tú te paras en el plan y miras hacia arriba y es como una galería de arte. Y eso no tiene precio. En el puerto hay de todo, una mezcla de todo, lo que te puedas imaginar está aquí. Yo no sé cómo esta ciudad convive con todo esto. En otras ciudades del mundo se podrían estar matando con tantas mezclas, aquí no pasa eso. Aquí son más relajados. Lo que sí, tiene una realidad social de pobreza muy fuerte. Cuando recorres los cerros de Valparaíso, siempre pienso, ¡que hermoso el paisaje y que terrible la pobreza!
¿Qué habría que hacer?
El tema social es muy grave, a mi me afecta mucho desde mi profesión. Pero creo que si el sector público y el privado se ponen las pilas de verdad en el turismo, esto es una mina de oro. Valparaíso hay que descubrirlo, hay que meterse en él.
Si no trabajaras en el Congreso ¿Seguirías manteniendo este lazo con Valparaíso?
De todas maneras. Mi casa dos sería en Valparaíso. Es difícil ser porteño y dejar de serlo. Yo creo que la gente que viene a Valparaíso, ya sea de Santiago o Viña, se convierte en una persona más entretenida acá. Porque está todo mezclado, nada es segmentado, y esa mezcla es la que a mi me gusta. La gente se siente más libre.
Si el Congreso volviera a Santiago ¿Qué pasaría contigo?
Sería una tragedia. La calidad de vida que tengo hoy, no se compara con la que podría tener en Santiago. Allá se pasea en un mall, acá salgo a caminar. Eso es impagable, es demasiado diferente.
El hecho de cambiar Santiago por Valparaíso ¿Qué ha cambiado en ti, en tu vida interior?
En Santiago uno vive como en nichos, como en un cementerio, donde, con suerte conoces las tumbas del lado. La segmentación es terrible, todos tienen un distintivo. Acá uno conoce mucha gente, que es mucho más asequible. La segmentación no existe. Ese mix es lo que a mí me ha permitido conocer personas y, por lo tanto, me abrió la mente. Para mí, Valparaíso es la riqueza cultural, social e intelectual perfecta para crecer. Yo he crecido mucho acá, porque Valparaíso es una sociedad humana, que permite crecer y conocer muchas realidades y muy fuertes.


4 Comments:
!!Hola Guapa¡¡
Que rico ver algo que hemos hecho juntos. Aunque fue poquito mi aporte, veo que tu nota quedo super.Te felicito por tu blog,tus notas son entretenidas. y recuerda que me tienes que enseñar algunos trucos para perfeccionar mi página.
Un abrazo, y un besito.
huesis.
hola
yo aller conoci a fidel oyarzo y es simpatico.
bueno eso saludos para el
chao :)
Terrible e' caliente el Fidel !!!
jajaja
Pregúntenle : Que opina de los cafés con piernas de la Galería Alessandri.. o del café Ika On Line...
Tiene harta labia con las cafeteras !
XD
Saludos !
como pueden decirlo de esa forma, yo diría, admirable amante inolvidable...
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