El tiempo y la entrega.
El tiempo pasa demasiado rápido y no nos alcanzamos a dar cuenta de lo que hicimos hoy porque siempre estamos pensando en lo que debemos hacer mañana.
Este ir y venir, estar aquí y querer estar allá; el tratar de dividirnos en mil pedazos para alcanzar a estar en todo. Eso es lo que me ha impedido sentarme frente al computador y escribir. Escribir lo que se me ocurra, lo contingente y lo no tanto; lo entretenido, lo grato y lo ameno; lo terrible y lo dramático. La carencia y el exceso; en fin...escribir de la vida y entregárselo a ustedes, que de alguna u otra forma llegan a este blog.
Tomé conciencia del tiempo que había pasado sin haber hecho una sola visita a mi sitio cuando algunas personas, entre ellas un chef chileno que vive en New York, una periodista y una diseñadora, llegaron a mi mail para preguntar sobre datos que estaban publicados en algunos artículos de esta página.
Fue ahí cuando me di cuenta que este espacio creado a mi estilo, sin más ambición que publicar mis artículos y entrevistas, estaba siendo útil a otra gente de diversas latitudes y actividades.
Tomé conciencia, y desde hoy trataré de que el tiempo, que vuela a mil, no me sumerja en su torbellino y me permita tener algunas horas a la semana para poder sentarme y escribir lo que para algunos puede ser útil, pero que sin duda para mi significará: entrega.


<< Home